Guía · 1 min de lectura
Cómo escribir la historia de una persona en la carta de captación
Un problema solo se vuelve real cuando la donante conoce a una persona que lo tiene. Por eso una carta de captación debería tratar de una persona, no de muchas y no de la organización.
Una persona, no muchas
Dale al problema un enfoque humano. Elige la historia de una persona a la que podamos llegar a conocer y que muestre el problema.
Es mucho más difícil dar la espalda al sufrimiento de alguien a quien conocemos que al de un desconocido. Por eso la lectora tiene que llegar a conocer al protagonista.
Describe la vivencia, no el suceso
Cuando contamos lo que pasó, abstraemos la vivencia. Describe en cambio cómo se siente para la persona afectada, y la lectora vive la experiencia ella misma. La comunicación emocional entra en la vida afectiva sin fricción.
Empieza con un terremoto
Tom Ahern, citado en el DM Lab, convirtió el titular «Anik, 9 años, hijo de recolectores de té en Bangladés» en «Anik, 9 años y esclavo del té». Son un nombre, una edad y un asunto grave en pocas palabras.
Una historia debería empezar con un terremoto y avanzar hacia un clímax.
Punto de giro y punto final
La curva emocional necesita un punto de giro donde llega la esperanza y la solución se siente como un desenlace natural. Necesita también un punto final donde la donante sabe exactamente qué puede hacer.
Cuida de que nada le quite el aire a la curva antes de la petición. Entonces la carta nunca llega a ser lo que podría haber sido.
Cuatro trampas que quitan el foco al protagonista
- El foco se aleja del protagonista.
- La carta usa argumentos racionales o abstractos.
- Hay más de una historia.
- La organización ocupa demasiado espacio.